martes, 19 de abril de 2016

Guía práctica garantizada de jazz, rock, pop, BSO & world music



Para entrar en tema y evitar confusiones y reproches, ver antes "Guía práctica garantizada de jazz, rock, pop, BSO & world music (500 discos para procurarse la felicidad)--introducción". Gracias! Horanosaurus.

CAPITULO 1 – ROCK ARGENTINO

**Manal – “Manal” (1970)

 

Si estos muchachos hubieran nacido en Nueva York, el exótico Andy Warhol los hubiera llamado para tocar en The Factory y los Velvet Underground hubieran sido sus teloneros. Pero eran de acá nomás y deambulaban por el Instituto Di Tella, esa lejana versión porteña con ‘happenings’. En Londres habrían opacado al famoso Cream de Eric Clapton. Dijo el inoxidable Pajarito Zaguri en un reportaje que le hicieron escuchar a Manal a este inglés y se quedó con la boca abierta. ¿Será verdad?

No es nacionalismo berreta: escuchen este trío pionero del blues y el rock argentino. No habrá jamás en el cono sur una voz blusera semejante a la de Javier Martínez, músico extraño que dando vueltas por Europa intentó entrar en el libro Guiness tocando su batería durante horas para batir el récord mundial. “La calle” la aportaba el bajista Alejandro Medina; la sutileza, el guitarrista Claudio Gabis.

Este fue el primer disco oficial, el de la tapa amarilla con una bomba, en el sello Mandioca del visionario Jorge Alvarez. Contiene los impresionantes temas “Avellaneda blues”, “Informe de un día” y el super difundido “Jugo de tomate”, que cantaba todo el mundo mucho más que los horripilantes éxitos de Palito Ortega en una época que el rock –literalmente- no se podía escuchar en las radios.

Vi a Manal por primera vez en el festival BARock I del velódromo municipal porteño en 1971. Me recuerda un viejo amigo que salí eufórico de la emoción. Años después también estuve en su reunión del año 1980 en el estadio Obras Sanitarias: seguían sonando excelentes. Quizás puedan conseguir la grabación de estas presentaciones (“Manal en vivo en Obras”).

*Manal – “El león” (1971)
 
 

Es su segundo y último disco oficial (el resto de las ediciones que salieron fueron rejuntes). No hay un blues en castellano más impresionante que “Blues de la amenaza nocturna”. El problema es que solo en la edición original de este disco en vinilo estuvo la versión eléctrica. Cuando lo reeditaron en CD, no se porque maldita razón, lo reemplazaron por una versión acústica que es un bodrio insípido. Quizás puedan detectarlo en mp3 por ahí. Otro blues del órdago es “Si no hablo de mí” y son imperdibles los temazos “Paula”, “No hay tiempo de más” y “Mujer sin nombre”.

El de la tapa de colores claros es una edición hecha por RCA luego de la separación del trío, prácticamente un duplicado de “El león” más algún single agregado. Busquen todos: fue el mejor grupo latinoamericano de blues y rock de todos los tiempos.

**Almendra – “Almendra” (1970)

  

Almendra, el otro puntal pionero del rock en la Argentina. Aunque no llevaba ese título oficialmente,  para la gente este disco era “Almendra 2” o “el doble” en contraposición al primero, el originalísimo y exitoso debut que contenía “Muchacha, ojos de papel” (¿la mejor canción del rock nacional de todos los tiempos?), “Ana no duerme”, “Fermín”, etc. Aunque reconozca que ese debut rompió los moldes de la música en el país, el doble tiene sutilezas similares (escuchen “Para ir” o “Leves instrucciones”) y es más intensamente rockero, tiene ‘más barro’. Contiene “Rutas argentinas”, “Parvas”, “El cometa azul” y gloriosas zapadas de época. Luis Alberto Spinetta con su irreemplazable voz, Rodolfo García, Emilio Del Guercio y Edelmiro Molinari, que descolla con un estilo particularísimo en primera guitarra, que no volví a escuchar más.

Vi a Almendra en su reunión de diciembre del año 1979 en el estadio Obras Sanitarias. No recuerdo haberlos visto en el BaRock I del viejo velódromo municipal porteño de 1971.

*Pappo´s Blues – “Pappo´s Blues Volumen 1” (1971)

  

El Pappo (Napolitano) más auténtico en su primer disco solista, a poco de largarse de Los Gatos, el legendario grupo rosarino de Litto Nebbia. Rock bien argento, con reminiscencias  de Hendrix. Acompañado por David Lebón y Black Amaya  en power trío. La voz de Pappo suena menos desafinada que nunca y los temas lucen solos instrumentales y recursos muy imaginativos. 

En 1972 los vi sin compañía -en medio de unas vacaciones familiares- en el teatro Roxy de Mar del Plata con esta misma formación. Eran gloriosos. Por esa misma época, al final de un recital en el teatro Atlantic de la Capital, después del famoso pero aburrido “Acusticazo” subió al escenario Pappo, con David Lebón al bajo y algún otro (en un fuera de programa casi inexplicable) y la rompió con una versión impresionante de “Todo el día me pregunto” de Manal. Seguramente vi a Pappo alguna vez más en algún “recital-chorizo” con artistas múltiples en algún estadio de fútbol e incluso con La Pesada del Rock&Roll.

*Pescado Rabioso - “Lo mejor de Pescado Rabioso” (1976)

Pescado Rabioso fue un cuarteto argentino de rock capitaneado por Luis Alberto Spinetta, que continuó a Almendra y a algún trabajo solista de este extraordinario músico. Pescado Rabioso sacó tres discos aunque siempre rotando músicos (David Lebón, Carlos Cutaia, etc). La recopilación recomendada es la mejor síntesis de esta etapa a la vez rockera y sinfónica y contiene bastantes temas del primero de la tríada, “Desatormentándonos” (1972). El arte de tapa es del genial artista Juan Gatti.

Para muchos la mejor obra de este período de Spinetta fue “Artaud” (1973), conocido por su original tapa verde de formas irregulares -en vez de la cuadrada tradicional- para albergar el vinilo (una incomodidad total en las bateas) y por sus temas “Todas las hojas son del viento” o “Cantata de puentes amarillos”. En realidad “Artaud”casi fue un disco solista de Spinetta bajo el rótulo ‘Pescado Rabioso’,  acompañado por su hermano Gustavo en batería y los ex Almendra Rodolfo García y Emilio Del Guercio, en batería y bajo, respectivamente.

*Invisible - “Durazno sangrando” (1975)

  

Invisible fue la continuidad spinettiana en forma de trío clásico de guitarra y bajo eléctricos más batería. El siguiente intento grupal después de Pescado Rabioso.  Spinetta en guitarra, voz líder y composiciones, Héctor “Pomo”  Lorenzo en batería y Carlos “Machi” Rufino en bajo. Este disco contiene pocos temas, de recorrido largo y muy trabajados melódicamente. Está la hermosa e intimista canción homónima y sobresale “Dios de la adolescencia”. Invisible siguió (y terminó) con el LP “Jardín de los presentes” al año siguiente, con el famoso tema “El anillo del capitán Beto”, un colectivero hincha de River.

Spinetta la siguió con un intento solista básicamente de jazz-rock (“A 18 minutos del sol”) que esconde la gema “Canción para los días de la vida", después con la reunión puntual de Almendra para un disco nuevo en 1979 (“El valle interior”), la grabación en vivo de sus actuaciones en el estadio Obras Sanitarias (“Almendra en Obras”) y otro disco solista en inglés (“Only love can sustain”), grabado en los Estados Unidos, con el objeto de darse a conocer en el imperio.

Aclaración necesaria para lo que viene: si Spinetta llegó a tocar su alma con alguno de sus sutiles recursos no les quedará más remedio que escuchar toda su obra. Aunque haya tenido producciones prescindibles -como cualquier artista- cada uno de sus discos tiene al menos una gema y climas irrepetibles cuyo desconocimiento se torna imperdonable.

Si en la música contemporánea en estos lares existe algo que pueda llamarse “profundidad”, es la música creada por Luis Alberto Spinetta. No intuyo competidores que se le acerquen artísticamente a este criollo, crean en mí. Afuera, solo creo que llegó a esos extremos el guitarrista norteamericano Pat Metheny, con su música instrumental.

**Spinetta Jade – “Los niños que escriben en el cielo” (1981)

  

Continuación cronológica de Invisible, esta formación liderada por Spinetta sacó cuatro discos, mientras en años intermedios grababa discos solistas con otros músicos y conceptos musicales diferentes. Jade  empezó por “Alma de diamante” con Diego Rapoport  y Juan del Barrio en teclados, Beto Satragni en bajo y el hit de difusión homónimo, más “Amenábar”, “Digital ayatollah” y más dósis de jazz rock.  En este disco recomendado de 1981, Leo Sujatovich complementó a Rapoport en teclados. Temas: “La herida de París”, “Sexo”, “Contra todos los males de este mundo (el antídoto)”, etc.  Un disco memorable en la carrera de Spinetta.

**Spinetta Jade “Bajo Belgrano” (1983)

Con Leo Sujatovich, Pomo, César Franov y otros. Con el inmenso himno “Maribel se durmió”, “Canción de Bajo Belgrano”, “Mapa de tu amor” y “Resumen porteño”. Otro disco imprescindible que nos regaló Spinetta, evidentemente dedicado a su amado barrio. 

**Spinetta Jade – “Madre en años luz” (1984)

Mono Fontana, Lito Epumer, César Franov, Osvaldo Fattoruso, Pomo y baterías programadas. “Ludmila” recuerda a la Mahavishnu Orchestra y llega al espíritu sin pedir permiso: una canción de cuna que solo Spinetta pudo hacer. “Mula alma”, neofolklore del órdago en las manos del genial Mono Fontana. “Entonces es como dar amor”, otra belleza.

*Spinetta – “Don Lucero” (1989)



“Oboi”, “Wendolin”, “La melodía es en tu alma”. Con Mono Fontana, Guillermo Arrom, Javier Malosetti, Jota Morelli y otros. Sigan disfrutando.

*Spinetta & los socios del desierto (1997)

 
Esta formación es de Spinetta en power trío con “los socios del desierto” Marcelo Torres-bajo y Daniel Wirtz-batería. Y este es su primer disco, doble, con ese rótulo a secas, conteniendo “Mi sueño de hoy”, “Jardín de gente” y el extraordinario “Así nunca encontrarás el mar”. La difusión era con “Cheques”, un rock canchero para pasar por las radios pero hay una treintena de temas para engancharse. Es eso: mucho rock matizado con melodías típicamente spinettianas.

Un intento posterior con Los Socios fue “Los ojos” (1999), disco con una tapa blanca con el título imitando un relieve en sistema Braile. Era aquel mismo trío complementado por un excelente seleccionado de músicos: Javier Malosetti (bajo), Claudio Cardone, Mono Fontana y Didi Gutman (el de Brazilian Girls, enteclados), Nico Cota (percusión), Tweety González y la estupenda Graciela Cosceri en coros. Conceptualmente distinto al primero, con canciones finas y sensibles, llenas de climas. “No me alcanza”, “Ven vení”, “Perdido en ti”, realmente impactan aunque sobre algún tema en el medio.

Ah! Con Los Socios del Desierto, el Mono Fontana y otros hicieron el unplugged “Estrelicia” (1997) en MTV de Miami-USA, una especie de grandes éxitos en vivo con varias perlas originales para no desperdiciar. Y hablando de otros discos en vivo de L.A.S., no desechen escuchar “San Cristóforo” (1998) con los impresionantes temas “Piluso y Coquito” y “Tu corazón por mí”; pasando por “Obras en vivo” (2002) y, por último, su despedida en el estadio de Vélez “Spinetta y las bandas eternas” (2009), con los integrantes de sus distintas formaciones musicales y pasajes emocionantes.

**Luis Alberto Spinetta – “Silver sorgo” (2001)



El genio de Spinetta y el aporte de –prácticamente- el mismo equipo que “Los ojos” pero ahora como si fuera uno solista. Una continuidad placentera, muy intimista. Inigualables y delicadas –como en otros discos de L.A.S.- todas las participaciones de Graciela Cosceri, en segunda voz. Un aporte poco reconocido, quizás. “Ni hables”, “Adentro tuyo”, “Abrázame inocentemente” y “La verdad de las grullas” son de una sutileza tremenda.

Desde 2001 en adelante se hace difícil elegir entre las seis o siete producciones que editó Spinetta, por su nivel compositivo: podría elegirse “Para los árboles” (2003) con la hermosa “Cisne”, el CD “Pan” (2006) con “Bolsodiós” y “Canción de noche” o “Un mañana” (2008), el de “Tu vuelo al fin” y “Preso ventanilla”. La formación de los tramos finales, con Sergio Verdinelli en batería, Nerina Nicotra n bajo y Claudio Cardone en teclados fue de las mejores que acompañó a L.A.S.

¡Uh! ¿Cuantas veces vi a Spinetta? Con Almendra y Pescado Rabioso, ya conté. Invisible, no recuerdo. Con Jade, una de sus mejores formaciones, en Barrancas de Belgrano, enero/85. Tocando cosas solistas de “Kamikaze” como telonero de Jan Hammer en el estadio Obras Sanitarias y cerrando juntos el show, en junio/80. Y en 2007 en los bosques de Palermo, Buenos Aires siempre, con Cardone, Nicotra y Verdinelli, como dije: una musicalidad impresionante. 


*Arco Iris – “Sudamérica (o el regreso a la aurora)” (1972)

  

Gustavo Santaolalla no nació siendo un productor discográfico exitoso en USA ni brotó de la nada en Hollywood ganando Oscars por sus bandas de sonido de películas: en los setentas vivía en comunidad hipona en una casa de Boulogne, Gran Buenos Aires, y  la peleaba con un grupo de amigos que intentaba fusionar rock, blues y jazz con folklore sudamericano, a la usanza de aquellos años. Igual que hacían “Los Jaivas” en Chile también con gran repercusión y calidad. No se cual de los dos grupos lo inventó primero, pero Arco Iris fue más refinado musicalmente. Los rockeros argentinos de la época los subestimaban por no ser “heavys” pero ellos, hippies disciplinados, volaban en otras direcciones e, instrumentalmente, los superaban. Entre todas las producciones de Arco Iris encontrarán cosas que sobrevivieron dignamente el paso del tiempo y otras, menos. Este disco es una especie de ópera, alrededor de una historia mística. Se destacan las canciones “Gira” y “Los campesinos y el viajero”. “Las colinas y el maestro” y “Hombre” son temas muy elaborados, con jazz, rock, blues y otras influencias, carnavalitos y malambos.

*Arco Iris – “Inti Raymi” (1973)

  

Arco Iris eran Gustavo Santaolalla en guitarra y voz,  Ara Tokatlian, encargado de saxo, flauta y teclados, Guillermo Bordarampé en percusión más una mujer, Dana, en voz, coros y ‘guía espiritual’ (así aparecía en los títulos). En Inty Raimi ensayan neofolklore en “Adonde irás, camalotal” y “Solo como el cardón” y rockean algo más en “En nuestra frente”. Son mis temas preferidos.

Estuve al menos en tres recitales de Arco Iris: haciendo “Sudamérica” en algún lugar; en la Ciudad Universitaria presentando “Agitor Lucens V” y en el pequeño teatro “Del Carmen” tocando “Los elementales”, ya sin Gustavo Santaolalla en la agrupación.

**Roque Narvaja – “Octubre, mes de cambios” (1972)

  

Este dignísimo cantante argentino surgió con La Jóven Guardia, aquel grupo de los 70s del tema “El extraño del pelo largo”, a medio camino entre el pop y lo que en aquel entonces llamábamos despectivamente “música comercial” o bailable. Una división que ahora suena más ridícula, existiendo diez veces más berretadas que antes.

Llegado el momento, Narvaja empezó una carrera solista por un camino diferente: a modo de trovador moderno, casi de protesta, con letras comprometidas y fusionando folklore sudamericano y rock. “Octubre, mes de cambios” (1972), “Primavera para un valle de lágrimas” (1973) y “Chimango” (1974) son tres discos memorables que pintan espectacularmente una época y un estado de conciencia generacional.

Al recomendar el primero recomiendo directamente los tres. Imposible destacar uno porque son una continuidad. En ese despegue, lo ayudaron Lito Nebbia, el quenista  Uña Ramos, Miguel Cantilo y otros. Tan comprometidas fueron sus letras que con la Triple A y la dictadura merodeando debió exiliarse en España. Imagínense: están “Balada para Luis” dedicada a Luis Pujals, uno de los primeros combatientes abatidos del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y “Camilo y Ernesto” por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, por ejemplo. Tras un cambio rotundo de estilo, fue muy exitoso allí con discos también altamente recomendables (sigue abajo).

       

A Roque Narvaja lo escuché en setiembre de 1975 en un desaparecido bolichito llamado Alvear Music Hall, calle Marcelo T. de Alvear, BAires, cuando presentaba “Chimango”. Con Pocho Lapouble en batería, Gustavo Beitelman en piano y Emilio Valle en bajo.

*Roque Narvaja – “Al natural” (1985)



Esta extraña edición de la disquera Mercury  posee 19 temas resumiendo en un CD dos discos originales de la etapa más exitosa de Roque Narvaja en España: “Amante de cartón” (1980) y “Balance provisional” (1981), los discos de los cuales le hablaba. En “Menta y limón” toca Jan Akkerman y los arreglos eran de Thijs Van Leer, dos ex Focus, en tren de sesionistas. Una colección de baladas y letras recordables: “Santa Lucía”, “Menta y limón”, “Yo quería ser mayor”, “A pesar”, “Ni una palabra”. Excelente.

 *Pedro y Pablo – “Conesa” (1972)

               

Un dúo argentino formado por Miguel Cantilo y Jorge Durietz que adaptó el mensaje hippie al cono sur (con mayor precisión geográfica, Belgrano, Villa Gesell y El Bolsón, fueron sus refugios). Salieron a la luz con la precursora “Marcha de la bronca” y “Donde va la gente cuando llueve”, de su álbum debut. “Conesa” alude a la calle del barrio porteño de Belgrano donde vivían o tocaban y crearon este disco, que contiene “Padre Francisco” (protesta premonitoria) y la hermosa “Catalina Bahía”. Las canciones intimistas cantadas por Durietz (“Instrucciones” y “El alba del estío”) recuerdan mucho a composiciones del uruguayo Eduardo Mateos. Temas de folk-rock y rock con letras virulentas, en este LP con la ayuda de Pappo Napolitano, Roque Narvaja, Kubero Díaz y gente del grupo La Cofradía de la Flor Solar.

*Pedro y Pablo – “Contracrisis” (1982)

Este disco lo hicieron Cantilo y Durietz al reunirse unos años después, casi al terminarse la dictadura. Entre otros colaboraron Jorge Cumbo y Alejandro Lerner. Tiene canciones con un cuidado contenido poético y buenos arreglos vocales e instrumentación, conjunción rara en el rock nacional. Por el color latino que tiene, se notan algunas reminiscencias al sonido de Stephen Stills (de los Crosby, Stills, Nash & Young). Reintentan con la “canción-marcha” en “La legión interior”. “Señora violencia” está dedicada a Margaret Tatcher. Los puntales de la obra son “Mi fantasma y yo”, “Loco carnaval del estar bien”, “Energía y materia” y “Ganas, amor y tiempo”. La voz de Miguel Cantilo siempre fue una belleza que distinguió al grupo. Les encomiendo buscar “La gente del futuro”, un rock con una letra muy cáustica, una canción de los ochenta de Miguel Cantilo con su grupo español Punch.

*Sui Generis – “Vida” (1972)



Este dúo argentino (Nito Mestre y Charly García) fue un suceso cuando ya no existían más ni Almendra ni Manal. Tenían un público un poco más adolescente, estudiantil. Sus referencias contemporáneas podían ser el final de Los Beatles, la oleada hippie en U.S.A. y Serrat con “Mediterráneo”, en castellano. Siempre conservaron un ala folk, más enarbolada por Nito, y el vuelo rockero, representado por Charly. Este disco marcó una época, fue uno de los precursores del rock nacional, un boom que compramos todos. ¿Quién no escuchó “Canción para mi muerte” alguna vez? Suenan bien aún “Quizás porqué” y “Dime quien me lo robó”.

*Charly García – “Yendo de la cama al living” (1982)



Nunca me pareció Charly García un gran héroe musical, más allá de muchas creaciones destacables. Claro que hasta el último de los especialistas y músicos opinan distinto. Creo que éste es su primer disco solista donde, estimulado por Pedro Aznar, abandona el rock algo barroco de su anterior grupo Serú Girán, se moderniza y da un giro compositivo hacia el pop. Temas: “No bombardeen Buenos Aires”, “Canción de 2x3”, “Inconciente colectivo”. Con el estupendo sonido del grupo GIT (Guyot, Willy Iturry y Alfredo Toth) y la participación de Aznar, Spinetta y otros. Con composicones de muy buen nivel, también pueden seguir buceándolo en "Clics modernos" (1984), una vuelta de tuerca a su aggiornamiento. Grabado en los estudios neoyorkinos Electric Ladyland con músicos de sesión (por ej. Larry Carlton) pero presentado en el país con aquella misma base y Fito Páez. ¿Temas? "Los dinosaurios", "Nos siguen pegando abajo", "Ojos de videotape".

Tengo dos LP de Sui Generis (“Vida” e “Instituciones”) y dos o tres de Charly García y Nito Mestre como solistas pero nunca fui fana de ellos.  Reconozco que me producía rechazo la autoestima tan alta de Charly García. Nunca entendí como la gente le perdonaba tantos desplantes en el escenario. A Sui Generis los vi con mis amigos de secundaria cuando recién empezaban, en el Barock III en 1972, campo Las Malvinas de Argentinos Juniors, barrio La Paternal (lo que después pudo verse en la película “Rock hasta que se ponga el sol” de Aníbal Uset). Quizás también en algún otro recital multi-grupos en estadios. Recuerdo la euforia de mis amigos al salir del recital de despedida en el Luna Park, que luego fue editado en el doble “Adiós, Sui Generis”.

*Nito Mestre – “En vivo” (1982)



Amables composiciones del ex Sui Generis Nito Mestre, en vivo en Uruguay, distentidas y con un buen grupo soporte (se destaca el Mono Fontana en teclados). En su momento pasó desapercibido. “Tema de cenicienta”, “Enero va”, “Algo me aleja, algo me acerca”. Muy agradable y musical.

* Fito Páez – “Giros" (1985)

Quizás el disco más redondo de este músico de personalidad rebuscada, parte importante de la llamada "trova rosarina" de los años ochenta. Contiene la emblemática "Yo vengo a ofrecer mi corazón" y "11 y 6".

* Vox Dei – “14 grandes éxitos” (1992)



Grupo rockero de estirpe barrial (quilmeña) que empezó por 1967, integrado básicamente por Willy Quiroga-bajo, Ricardo Soulé-guitarra y voz y Rubén Basoalto-batería. “Caliente” (1970) fue la primera producción importante, conteniendo la inoxidable “Presente”. Creo que su famosa ópera-rock “La Biblia” (1971) no resistió el paso del tiempo, pero dejó temas memorables como “Génesis” y “Libros sapienciales” que no pueden soslayarse porque ya son históricos del rock nacional. Esa obra tuvo un gran impacto en su momento y le dió una larga vida al grupo. Una buena recopilación no podía obviar su primigenio single “Azúcar amargo” ni “Es una nube no hay duda”. Este grandes éxitos sirve de pantallazo para desasnarse para luego, en todo caso, profundizar en las obras citadas, pero no es una selección muy equilibrada.

Me los debo haber tropezado en más de un BARock (en el tercero, en La Paternal, seguro) y en la Federación Argentina de Box, barrio de Once, año setenta y pico. 

*Pedro Aznar – “Fotos de Tokyo” (1986)

Pedro Aznar es uno de los mejores músicos contemporáneos argentinos, tan ecléctico como de enorme gusto y con una voz hermosísima. Con su variado repertorio –lleno de covers- podríamos compendiar cinco o seis “lo mejor de Aznar”. Ex Serú Girán (grupo de Charly García, con quien también hizo dos discos bajo el nombre de “Tango”) y ex Pat Metheny Group (guitarrista norteamericano de jazz de primer nivel del que ya hablaremos, cuando digamos jugó al lado de Maradona). Se bajó de la cima del Everest, arriesgó y siguió su carrera solista.  “Fotos de Tokyo” es su tercer disco, perteneciente a su lejana época electrónica, con mucha máquina, energía y tres o cuatro temas memorables, grabado luego de su primer paso por el PMG. El pop beatlesco y la fusión folklórica que lo caracterizan vendrían después, con discos como “David y Goliath” (1995), “Cuerpo y alma” (1998) o “Parte de volar” (2002).

*Pedro Aznar – “Caja de música” (2000)

  

La hilación de los temas de esta obra son letras inspiradas en Jorge Luis Borges y musicalizadas  por Aznar utilizando distintos géneros musicales. Quizás por eso colaboran artistas tan disímiles como Víctor Heredia, el grupo A.N.I.M.A.L. de Andrés Giménez, Rubén Juárez, Jairo, Lito Vitale y Mercedes Sosa. Lo grabaron en vivo en el teatro Colón de Buenos Aires, en agosto de 1999. El mejor tema es  “A un gato”  y otro es el tanguero “Buenos Aires”, con el coro que repite la famosa frase “no nos une el amor sino el espanto”. Conmueve, como conmueve la negra Sosa en “Caja de música”.

*Pedro Aznar – “Mil noches y un instante” (2013)

En parte es un “grandes éxitos” grabado en vivo en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, donde Aznar actúa solo ejecutando diversos instrumentos, algunas máquinas y acompañado en unos pocos temas por Teresa Parodi y Abel Pintos. Homenajea a Spinetta y a Gustavo Ceratti haciendo covers de temas suyos y hay una buena parte de la actuación dedicada a Los Beatles: es impactante y emocionante escuchar la superposición de las tres tomas en vivo de teclados, bajo y guitarra más voz para darle forma a “Because” el tema de John Lennon que Aznar nunca había podido hacer en vivo a pesar de ser parte de su primer disco solista (seguro pueden verlo en Youtube). Toda la capacidad musical de Pedro Aznar echada en la mesa.

A Pedro Aznar con su grupo propio lo vi tres veces, al menos: en enero/2000 en la Quinta Trabucco de Vicente López y en febrero de 2004 en la calle de las Casuarinas, la principal de la Facultad de Agronomía (mi segundo hogar, jaja!). También estuvo con el grupo Seleste de David Lebón en el Buenos Aires Jazz Festival en el Luna Park, invierno de 1980; como voz principal del Pat Metheny Group en el estadio Obras en 1985 (junto a Maradona on GTR!). En el verano del mismo año como invitado del Spinetta Jade, barrancas del Belgrano, ante 20000 almas. Y también invitado del Lyle Mays Trio, en el Teatro Opera, 1992.  La última vez, en el teatro Gran Rex, en junio de 2013 haciendo justamente “Mil noches y un instante”, cuando grabaron el DVD.

*Divididos – “Acariciando lo áspero” (1991)

     

Excelente power trío argentino de hard rock como tiene que ser, con pinceladas de funk, blues, reggae y folk. Igual que Manal, nacer en el patio trasero del imperio no suele ser artísticamente lo más beneficioso para triunfar internacionalmente. No se si los sajones tienen grupos tan originales como éste. Dos integrantes remanentes del grupo Sumo, del que se les detectan reminiscencias: Ricardo Mollo en guitarra y voz y Diego Arnedo en bajo, con bateristas que van y vienen. Los mejores temas aquí son:  “El 38”, “Sábado”, “Qué tal”, “Ala delta” y el excelente cover de Hendrix, “Voodoo child”.

**Divididos – “La era de la boludez” (1993)

Continuando con mi apreciación del grupo, que yo sepa, hasta ahora resistieron la generalizada tentación de los tríos de incorporar teclados, lo que les permitió seguir siendo tan personales buscando otras salidas pero sin estandarizarse. No en vano tienen el mote de “la aplanadora del rock”, que bien les queda. Aunque son eximios instrumentistas, sus letras me parecen inútilmente crípticas. Crítica: suenan repetitivas las parodias al género folklórico y los interludios tropicales. Parecen autoguiños para el ghetto. Ultima: encontrarle variantes a la buena pero histérica voz de Mollo. Del disco se destacan “Salir a asustar”, “Salir a comprar” y la versión de “El arriero” de Atahualpa Yupanqui convertida en blues. Otro disco para continuar buceando en Divididos es “Narigón del siglo” (2000).

Los vi en octubre de 1994 en el club Independencia de la ciudad de Neuquén, durante un viaje de trabajo, una noche que terminó mal, con la cana tirando gases lacrimógenos para reprimir a los que querían ingresar sin entradas. Pudieron tocar tres canciones que sonaron horribles y fuimos desalojados, tosiendo. Al Mollo y Arnedo no pareció importarles mucho porque dijeron solo unas incongruencias (¿vegetarianas?) antes de retirarse.

**Dancing Mood – “20 minutos” (2000)

  

Este grupo argentino liderado por Hugo Lobo con supremacía de bronces y compuesto por casi una docena de integrantes cambiantes que pertenecen a otros grupos, es excepcional. Si querés tener una enciclopedia de ska y reggae con raíces en Skatalites o Toots & The Maytals y Don Drummond, temas souleros o de Burt Bacharach, Carpenters -e incluso standards de jazz- en covers con pátina jamaiquina, que en muchos casos suenan mejor que los originales, no te los pierdas. Algo así como lo que hicieron los UB 40 en sus “Labour of love”. Si eras fan de “El tren fantasma” (programa radial de culto en los ochenta y noventa en la AM y FM porteña), te harás un festín.

Es cierto que se hubieran podido superar ciertos rendimientos individuales, pero el conjunto puede más. Uno de los grandes descubrimientos es el toque elegante y diferencial que brinda el uso de la armónica incorporada a estos ritmos. Otro es la selección musical que hacen: para escoger esto hay que saber bastante de estos géneros. Tienen invitados para algunos temas, como  Midnerely Acevedo (alias Mimí Maura) y Fidel Nadal. Son muy buenos los temas “Mood indigo”, “Twenty minutes to go” y “You’re so delightfull”.

**Dancing Mood – “Vol. 2” (2002)

Para continuar el deleite y relajarse escuchando su música, que incluso puede servir para gozar haciendo otras cosas en la casa. Si no tenés ganas de pasarle un trapo a los muebles ni lavar los platos oyéndolos, prepará un whisky y disfrutá del arte visual de cualquier producción de los Dancing Mood, que es excelente. También en este disco usan el efecto de rellenar entre bandas con compases atenuados de ballenatos, cumbias y otros ritmos tropicales, que no se quien inventó primero pero me encanta. Mis temas preferidos son “Perdido”, “Tears up”, “Take a ‘A’ train” y “In a mellow tone” de Duke Ellington.

**Dancing Mood – “Dancing groove” (2004)

Reconocible progreso en los arreglos y eficiencia en este tercer disco del grupo, hasta con el agregado de cuerdas. Pero el placer de escucharlos es el mismo.  Encontramos “Night in Tunusia” (sic) de Dizzy Gillespie, “Scrapple from the apple” de Charlie Parker, “The look of love” (Burt Bacharach) y la reconocida y cinematográfica “Guns of Navarone”.

* Sumo – “Obras cumbres” (2000)




Grupo argento de los tardíos ochenta, original fusión de rock, funk, hardcore, ska y reggae, con el italiano Luca Prodan al frente más Mollo y Arnedo (luego en Divididos), Germán Daffunchio de Las Pelotas y el hoy mediático Roberto Petinatto, en saxo. Una extensión sudaca de The English Beat o General Public. Este compilado en disco doble de Sony Music tiene todos los éxitos necesarios de Sumo. Otro que está igualmente bueno es “Lo mejor de Sumo”, más difícil de localizar. No pude averiguar de que año es.

NOTA FINAL DEL CAPITULO ROCK NACIONAL: seguramente algún lector esté castigando a este humilde proto-escritor con algún epíteto poco ortodoxo al no encontrar en este primer listado ninguna obra de Litto Nebbia, Moris, Patricio Rey & Los Redondos, Cerati, "Canción animal" de Soda Stéreo, "Giros" de Fito Páez, etc. etc. Quizás también por exagerar con recomendaciones spinettianas. Ya les había hecho unas advertencias sobre la subjetividad lógica de esta tarea. Si no los convenzo, vayan a los 100 mejores discos de rock nacional según la edición local de la revista Rolling Stone, que contiene bodrios adolescentes. Este ejercicio no termina acá: faltan 4 capítulos con más novedades. La seguimos.


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1 comentario:

  1. coincidimos en mucho......pero algo de Miguel Abuelo..o Virus.....como onda divertida.......gracias por no poner a Calamaro jajaj

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